REVIEWS: Hijo de Dios

Lester Ballard, cavernícola moderno, pedófilo y necrófilo, habita las inmediaciones de una montaña, asecha vestido en ropa interior de mujer y peluca hecha de cabello humano, apuntando con rifle y disparando a objetivos indiscriminados, para luego revolcarse entre tripas y sangre, violando cadáveres, claro, antes que se enfríen. Como pueden ver no es una historia bonita, Cormac McCarthy ha vuelto a apuñalar mis sesos a letrazos... Cuando pensé que Anton Chigurh era el personaje más macabro de la literatura, ¡booom! Me encuentro con Lester Ballard.

Hijo de Dios, lejos de ser una referencia bíblica (como el título podría indicarlo), es una novela tenebrosa, macabra, que podríamos situar dentro del realismo sucio más gore, en escenarios góticos (vive en una cueva llena de ratas y murciélagos por ej.). Cormac McCarthy hace uso del conjunto de elementos que caracteriza la gran mayoría (por no decir toda) su obra (si leyeron mi reseña de La oscuridad exterior y No es país para viejos, sabrán a qué me refiero), sólo que en Hijo de Dios el despojo de humanidad es total, no hay el más mínimo rastro de compasión.

En principio, la historia nos ofrece un retrato superficial de Lester Ballard, de cierta forma te encariñas con él y luego, de repente, presenciamos una metamorfosis extrema, de individuo aparentemente inofensivo a monstruo.

La narrativa es despiadada y hermosa, te deja la sensación de un puñetazo en el estómago, te introduce lentamente en un infierno dibujado con maestría. Crudeza pura y dura, yo lo definiría como «placer masoquista». Otra cosa, quedé en medio de un conflicto ético/moral porque siempre estuve de lado del asesino, tendré que reflexionar al respecto.

Por último, Hijo de Dios me reconfirmó que Cormac McCarthy es mi nuevo gran amor, mi corazón la pertenece. 202 páginas editorial [!] Penguin Random. Aunque tarda un poco adaptarse al estilo del autor, recomiendo, vale mucho la pena.

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