REVIEWS: El mapa calcinado

   

Relato complejo, amargo... Una exploración a la psique humana que me dejó confuso, tendría que releer y releer para intentar explicar mejor, o tal vez no. Jamás lo sabré porque no pienso echarle ojo de nuevo. Novela (en mi opinión) para leer una vez y quedarse con la primera y única impresión. 

Mi primer acercamiento a la obra de Kobo Abe fue El hombre caja y si me preguntan ahora, creo que no recuerdo bien qué leí, no porque sea mala, no, quizá porque a mi cerebro le costó bastante digerir y no quiero volver a girar los mismos engranes... Después de leer Mapa calcinado tengo la certeza que pasará igual, lo cual me deja un extraño sinsabor. 

Intentaré ser breve, y creo que con 3 renglones resumo toda la trama (que seguramente oculta un sinfín de aristas inexpugnables): un detective anónimo es contratado por una mujer para que encuentre a su esposo, quien misteriosamente desapareció, la única pista: una caja de fósforos.

Kobo Abe despliega elementos típicos del género policiaco sumándole características propias de su estilo, herencia de Kafka, Beckett, Camus y Burroughs.

 

Como típico cliché «detectivezco» nuestro protagonista se obsesionará absurdamente y perderá la razón, deambulando por un laberinto de especulaciones donde, de vez en cuando hallará una que otra «pista» rumbo a ninguna parte, orquestando hipótesis sinsentido y exprimiendo cada pequeño detalle que pueda conducirlo a algo... Además, la historia dará giros inesperados, destruyendo toda teoría que con suma dificultad el detective (y también el lector) haya elaborado (poniéndote en el mismo lugar de éste) y sumiéndote en la misma frustración, depresión y quizá, locura... Esto se repetirá constantemente, como una proceso ondulante.

314 páginas en la editorial Eterna Cadencia, no recomiendo para empezar con el Kafka nipón, mejor La mujer de arena o Historia de las pulgas que viajaron a la luna. Y nada, claramente quedan algunos (muchos) puntos pendientes, pero quiero ahorrarme el desgaste... En parte, porque me supera y si digo más será un abuso de palabras.

Por Jonathan Graffe.

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