REVIEWS: Los violines de Saint-Jacques

Patrick L Fermor es uno de los máximos exponentes de un género que algunos denominan «literatura de viajes», donde por lo regular la novela no se trata de personajes sino de lugares, en su mayoría de exuberante estética. En Los violines de Saint-Jaques el autor retrata los elementos del paisaje como si fuese arte y extrapola a situaciones de su imaginación, de lo que fue o pudo ser en algún momento... La historia empieza cuando un viajero inglés conoce a una dama francesa (Mademoiselle Berthe) que vive confinada en una recóndita isla antillana, donde transcurre el otoño de su vida dando clases y pintando cuadros. Seducido por una pintura en particular (que evoca un carnavalesco puerto del Caribe) nuestro viajero desentraña una historia romántica al explorar los cuadernos de dibujo de Berthe, reconstruyendo el tiempo que vivió en la isla de Saint-Jaques (los días más felices de su vida) junto al Conde de Seridan y su familia. Podría decirse que la obra está compuesta por tres elementos: 1) la indolencia aristocrática, 2) el folklore de los esclavos y 3) el paisaje pletórico, tejiendo situaciones memorables (resalto el baile y el carnaval de las mascaradas). El final me dejó sin palabras... [SPOILER] Patrick L Fermor describe la erupción de un volcán de forma magistral, como queriéndonos decir «nada más hermoso que ver arder un paraíso». Novela bellísima y corta, sumamente descriptiva, la narración es impecable, te transporta fácilmente... hace justicia a la frase «leer es viajar». 168 páginas en la editorial Tusquets, se lee en una sentada.

Jonathan Graffe

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